Tratamientos Podología Equina Osteítis tercera falange. Caso

En éste artículo trataré un tema concreto: la osteítis podal; aprovechando el caso de un caballo en tratamiento. Pero antes quisiera manifestar algunas reflexiones, resultado de ir y venir por éste mundo equino al cual me dedico en exclusiva, más concretamente a los cuidados del pie y, por ende, de todo lo relacionado con la salud y el bienestar del caballo del cual, en mi opinión, hoy día no goza especialmente.

En los precedentes artículos he intentado dar a conocer diferentes condiciones en las cuales el restablecimiento o mejora de ciertas afectaciones son posibles gracias a unas prácticas o modificaciones en nuestros hábitos, para que estos tuviesen un efecto de prevención de los “típicos“ problemas de nuestros animales

Caballos descalzos, alimentación específica, movimiento, transición, cuidados, estímulos, información… ¿Cuales son los motivos por los que la información, que hoy está presente en muchos medios, no parece tener influencia en la vida de nuestros amigos? Creo que ésta pregunta está sin respuesta concreta todavía.

¿Es la falta de información y formación específica de los profesionales, que nos dedicamos a la salud equina, la que tiene que ver con los numerosos casos y fracasos en tratamientos equinos? O ¿es la poca concienciación del propietario de que los caballos son unos seres que necesitan unos cuidados definidos afines a su especie y no a la nuestra? A cada cual de pensar en la respuesta.

Sólo hace 6 años que estoy en contacto con los équidos y sus pies, pero en ningún momento he dejado el estudio, investigando en las áreas que creo de interés. Últimamente el ir y venir de un podólogo equino se convirtió, en mi caso, en un recurso de última instancia para solucionar algún problema concreto, o dolencia, sin “solución” aparente, cuestión que no me desagrada pero ciertamente me entristece, unas veces porque la situación del caballo es lamentable, otras porque, producto de una falta de conocimiento de algunos terapéutas y herradores, la situación de un caballo es irreversible y llega a puntos críticos.

Paso a relatar el caso de mi amigo Asfi, el cual sufre una osteítis del tejuelo debido a infosuras mal curadas en el tiempo, malos herrajes, presiones mecánicas de la pared por secuelas de lo anterior, mala alimentación, etc. Situación que tuvo que sufrir unos años hasta encontrar unos nuevos propietarios que velan por la salud y el bienestar de su animal.

Como resultado de lo comentado, vemos en la radiografía una alteración estructural de la falange distal (tejuelo), que afecta anátomo-patológicamente el hueso por procesos de rarefacción y osteogénesis, además de deformación severa del estuche corneo e infosura crónica. Fijaros en la línea radiopaca encima de la 3ª falange, ahí está la pared dorsal del casco…

 

radio derecha

Para sintetizar una consecución de cómo pasan estos problemas, comentar que, en podología equina, la clasificación de los tejidos se dividen en tres categorías: tejidos blandos, dinámicos y estáticos

1. Tejidos Blandos: Son tejidos vascularizados e inervados, son estos los que tienen un estímulo directo, en primer lugar, positivo o negativo. Son también los primeros en modificarse en caso de tener alguna lesión. En ellos incluimos todos los tejidos cartilaginosos, vasculares, epiteliales… del pie.

2. Tejidos dinámicos: Son tejidos avasculares (ausencia de sangre); en el pie del caballo se trataría de tejidos insensibles, tapa, suela, barras, ranilla. Estos son los segundos tejidos en modificarse cuando hay lesión.

3. Tejidos estáticos: Estos son los últimos en lesionarse; en éste caso el hueso, dentro del casco, hueso navicular, 2ª y 3ª falange.

Por éste orden se producen las lesiones de media o larga duración

En nuestro amigo Asfi

1.       Afectaciones en tejidos blandos: es posible que tuviese algún tipo de inflamación en estos tejidos, tendones, ligamentos, ranilla podrida, infecciones, afectación del cojín digital, etc. Vale la pena pararse un momento y pensar cómo funcionan estos procesos en lesiones que podrían evitarse. De una manera insistente todos los propietarios deberíamos dar una importancia a estos tejidos, intentando a toda costa estimular y curar estos en caso de problemas. Después del primer recorte, a las seis semanas, al caballo se le desprendió toda la ranilla en bloque, dando lugar a una nueva y brillante anilla totalmente preparada y funcional dentro de sus posibilidades. Obviamente ¡algo estaba cambiando!

ranilla asfi

2.       Afectaciones en los tejidos dinámicos: cuando las alteraciones en los blandos (1)  se cronifican, o bien cuando no prestamos la atención debida a estos, aparecen los problemas en los siguientes tejidos: los dinámicos,  todo lo que tiene que ver con la parte exterior del casco, este intenta compensar, de alguna manera, las alteraciones supliendo las fuerzas con deformaciones en el pie; hay que ver el casco como un espejo de las estructuras internas del mismo. Obviamente esto no aparece de un día para otro, lo que me pregunto siempre es: ¿cómo es posible que esto ocurra? Lo extraordinario es que, en muchos casos, no son los propietarios los que por dejadez dejan progresar éstas complicaciones, es a menudo el consejo equivocado de un profesional el que da paso a otra consecuencia de problemas, forzando, frecuentemente, al particular a una nueva búsqueda de otro profesional y así  nos adentramos  en un círculo en el que el animal se ve empujado a una espiral de sufrimiento inútil. En ésta foto podemos observar la deformación acaecida después de mucho tiempo  de tratamientos poco efectivos para, en principio, una afectación de infosura. Este caballo pasó por siliconas, plantillas de cuero, herraduras de huevo, invertidas y todo tipo de “tratamientos” hasta el abandono por parte de los profesionales por no saber qué hacer. En la fotografía de la palma se observa el surco entre la pinza y la suela,  por ahí se trataba, de una manera poco convencional, con una fresa toda la circunferencia del borde solear a modo de desinfectar “quemando” las bacterias huéspedes, pretendiendo sanar lo que comúnmente llamamos hormiguillo (Onicomicosis) .

 

cascos asfi

 

3         Afectaciones en el tejido estático: finalmente es el hueso el que cambia en ésta consecución de acontecimientos en el caso de éste caballo, así vemos en ésta radiografía como el borde distal de la tercera falange está alterado con crecimiento anormal en forma difusa, alterando el crecimiento de la pared entre otras graves afectaciones. La osteítis podal  se define como un trastorno inflamatorio de la falange que se caracteriza por cambios en ella y la formación de hueso nuevo, estos crecimientos pueden ser difusos o focalizados, son además alteraciones radiopacas (se  pueden ver en radiografía).

 

radio izquierda

 

En resumen

En la osteítis tenemos dos tipos: séptica y no séptica.

La osteítis podal séptica: es causada por un patógeno que infecta los tejidos blandos del pie y se extiende hasta la tercera falange. Las causas incluyen a menudo una lesión penetrante en los tejidos blandos, absceso subsolar, la enfermedad no tratada de línea blanca, laminitis, cualquier infección de larga duración de tejidos blandos del pie, etc.

La osteítis podal no séptica: es causada por malos herrajes con fallos en los aplomos, contusiones repetidas en un mismo lugar lo que causa deformaciones. Este proceso inflamatorio produce, la mayor parte de las veces, aumento del volumen del hueso, con superficies y bordes dentellados, irregulares, capaces de traumatizar el tejido queratógeno. Los síntomas de  dolor, deformación e infiltración sanguínea son específicos.

Los tratamientos convencionales , hoy en día, para la continuación de la vida deportiva o de ocio de un caballo con éstas dolencias  son de la más diversa índole, todo tipos de herraduras y plantillas hasta  neurotomías y neurectomías, que son técnicas quirúrgicas utilizadas en procesos crónicos e irreversibles de la tercera falange para “arreglar” o paliar todos los factores morfológicos enumerados que, además, sólo suelen aparecer y ejercer su acción frente a un manejo inadecuado del hombre. En un próximo artículo , la recuperación y tratamiento paliativo

cascos asfi2

Antes y después del primer recorte

 

Testimonio de la propietaria del caballo Asfaloth

Encontré a Asfaloth hace unos 6 años a través del anuncio de un particular de venta de caballos. Cuando lo vi estaba al final de una oscura cuadra y no quería ni moverse, la persona que lo vendía le obligo a salir para ponerle una silla y que lo montara, entonces me di cuenta de que algo le ocurría, caminaba de una forma extraña elevando las manos y metiendo excesivamente los cuartos traseros. Me fijé y estaba herrado con unas herraduras bastante pequeñas en proporción al diámetro del casco.

Me subí y el caballo hizo en esfuerzo sobrenatural para caminar, entonces me bajé y le pregunté al vendedor qué le ocurría al caballo y me dijo “Eso no es nada está infosado, solo tiene que calentar para ir bien”.  El caso, es que empecé a visitar al caballo (aunque no lo había comprado), casi todos los días durante tres meses. Solo estaba con él, le limpiaba los cascos y le sacaba en mano a pasear, y empezó a coger soltura al andar aunque seguía dolorido, era oír mi coche y empezaba a relinchar y a mover la cabeza, y cuando me marchaba a quejarse pegando patadas.

Durante ese tiempo me enteré de que lo habían sacado del matadero, pero no me pararé en detalles, finalmente llamé al veterinario, le hizo una radiografía y el diagnóstico fue terrible: infosura crónica con desplazamiento de tejuelo y osteolisis. Esto es algo irrecuperable, y lo supe en el momento, pero aun así lo compré, (en mi opinión los caballos no han nacido solo para que los montemos). Empezamos a herrarle con una herradura y una plantilla luvex y silicona. Ya en el primer herraje se puso a galopar, botando en la pista de alegría. Mantuvimos este herraje un par de años ya que le iba muy bien, el problema es el dolor que tenía el caballo cada vez que le clavaban y desclavaban la herradura y los días de adaptación a esta. Entonces me dijeron de un herrador que sabía de infosuras…vino y aparte de no ser muy amable con el caballo, le puso un trozo de cuero sujeto por una herradura normal.

El caballo se quedó muy dolorido, el cuero se deformó, no traspiraba…el caso es que por las causas que sea tuvo hormiguillo, y la recuperación fue muy lenta. A partir de aquí pasaron una serie de herradores a los que este caso les quedaba grande, uno a pesar de estar avisado le despalmó de tal forma que el caballo se cayó de rodillas al suelo…pasó de todo, pero nada que le mantuviera al menos sin dolor.

Empecé a interesarme por el barefoot, aunque  ya lo conocía porque mi otro caballo Ulises que acaba de cumplir los 6 años no ha sido nunca herrado vive en semilibertad y sus cascos están perfectos, no me lo había planteado para Asfaloth, por su delicada situación. Contacté con Rafa Caparrós, quien vino y se encontró los cascos de Asfaloth en bastante mal estado, no sé cuántas horas estuvo con él la primera vez, creo que 4, le arregló los cascos sin ni siquiera cabezada y el caballo ni se quejó, nunca había visto algo así. Les dio la forma correcta y le hizo una protección con polímeros a las manos.

Conclusión, el caballo empezó otra vez a moverse montaña para arriba y para abajo, poquito a poco (tenemos que tener en cuenta la gravedad del caso) vamos mejorando. Nuestra meta con Asfaloth no es montarle, es que viva sin dolor. Por eso para aquellos que tengan caballos con este problema, está claro que lo primero es seguir los consejos veterinarios, pero hay que valorar que no solo se pueden tratar con herraduras, hay otras opciones menos agresivas como la que se le está aplicando a Asfaloth siempre tratadas por profesionales de contrastada competencia .

 


 


Written on Viernes, 18 de Marzo de 2011 07:12 by Rafa Caparros

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